Ardores de estómago, dolores en el esternón, regurgitaciones… Estos síntomas torpes son la señal a veces de una mala digestión.
Los ardores de estómago están vinculados a una disfunción de la digestión. La masticación y la saliva sobre los alimentos constituyen la primera etapa de la digestión. Es a continuación al estómago trabajar y dividir los alimentos, para ello, se ayuda de jugos gástricos extremadamente ácidos. Es cuando estos jugos remontan en el esófago que experimentamos la desagradable sensación de ardor de estómago.
En efecto, mientras que la pared del estómago resiste a esta acidez, la pared del esófago es mucho más frágil, lo que nos hace experimentar de manera más o menos acentuada este reflujo ácido procedente del estómago. Comprendemos entonces la importancia de masticar bien los alimentos, lo que permitirá al estómago menor trabajar y en consecuencia de recurrir menos a los jugos gástricos ácidos.
El papel del estómago
El estómago forma parte integrante del sistema digestivo, es un órgano muscular situado en la parte superior del abdomen y conectado al esófago por una parte, y del otro al intestino graniza. Mide alrededor 15 cm (6 pulgadas) y alrededor de 30 cm (12 pulgadas) de longitud. ¡El de un adulto hasta puede estirse para contener hasta un litro de comida!
Cuando los alimentos llegan al estómago, la pequeña válvula situada en la parte inferior del esófago se vuelve a cerrar, es el sphincter esofágico inferior (SÍ) que efectúa este trabajo. Algunas personas tienen un sphincter más elástico que otros pero los ardores de estómago se explican también más generalmente por el régimen alimentario y el estilo de vida.
Pero los ardores de estómago pueden, además de resultados de mala digestión, también ocultar más graves enfermedades o más dificultando como el reflujo acidifica o la úlcera.
La angustia, la tensión y la tensión tienen una influencia sobre el sistema gastrointestinal.
Se trata a veces de seguir una higiene de vida y las prácticas alimentarias relativamente simples. No hacer comidas demasiado copiosas, comen menos gordos, evitan las bebidas gaseosas, no llevan prendas de vestir apretadas, no fuman y limitan el café, el the, el alcohol, el chocolate
