El reflujo ácido es una ignición del esófago causada por el aumento del contenido ácido del estómago. El reflujo ácido es definido generalmente por su principal síntoma: el “ardor de estómago”.
Al menos una vez hemos experimentado esta sensación desagradable de quemaduras de estómago, y de numerosas personas souffrents aún hoy de reflujo ácido. Una mala digestión aumenta considerablemente los riesgos de reflujo ácido.
El reflujo ácido se produce cuando los jugos gástricos que contienen ácido remontan del estómago al esófago. En algunas personas, este fenómeno se produce regularmente. Se hablará entonces de reflujo esofágico gastro patológico, o RGO.
El reflujo esofágico gastro puede ser muy frecuente en el lactante, en quien, es responsable de regurgitaciones. Pero estos desordenes desaparecen generalmente a la edad de la marcha. En el adulto en cambio, mientras que se dispone de tratamientos eficaces, esta enfermedad sigue siendo aún no hecha caso y mal aseada.
Los alimentos en el estómago son resumidos parcialmente por el ácido y las enzimas gástricos. Normalmente, los músculos del estómago empujan el contenido ácido parcialmente resumido en el intestino granizan para que la digestión se continúe.
En los casos de reflujo, el contenido ácido del estómago circula en sentido opuesto para encontrarse en el esófago, lo que causa de la ignición y las lesiones. El reflujo ácido puede tener muchas consecuencias desagradables en la vida diaria.
Los factores que contribuyen al reflujo ácido son los alimentos grasos, el cigarrillo, el chocolate, la cafeína, el alcohol, la obesidad, el embarazo o también la obesidad.
Los síntomas del reflujo ácido incluyen así los ardores de estómago (sensación de quemadura que va del estómago o la parte baja del pecho y monta hacia el cuello), la regurgitación (comida o de líquido que remonta en la boca), los dolores al pecho, la dificultad de tragar (dysphagie), la voz ronca, las enfermedades dentales y el asma.
Se utilizan generalmente distintos medicamentos para tratar el reflujo ácido. Las inhibidores de la bomba a protones y los antagonistas de los receptores H2 se emplean para reducir la producción de ácido en el estómago. En cuanto a los agentes procinétiques, aumentan la presión del sphincter esofágico inferior y mejoran el drenaje gástrico.
